Fui a recogerla al aeropuerto y nos abrazamos mucho rato. Queríamos guardar para nosotras ese instante y acordarnos de él cuando nos echemos de menos. En el coche, no podíamos parar de hablar, yo no la miraba mucho porque estaba conduciendo pero ganas no me faltaban. En el fondo, no me apetecía hablar, solo escuchar su voz con la música de fondo.
Durante los días que estuvo nos dio tiempo de cocinar, ir de ruta y tomar helado. Nos dio tiempo de ponernos al día, de perdernos en conversaciones, de decirnos que nos queremos, de hacer tonterías y de acompañarnos mutuamente. Quería disfrutar cada momento sin pensar que en unos días se iba de nuevo, sin empezar a echarla de menos antes de que se fuera.
Pero al final el momento llegó y otra vez me tocaba despedirla hasta la próxima vez. Pero no pasa nada, porque aunque no estemos juntas, ella está conmigo en mi día a día, acompañándome desde la distancia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario