domingo, 31 de octubre de 2021

Cuando bajas

Hacía mucho que no la veía. Estaba nerviosa incluso, porque llevaba mucho tiempo esperando ese día y, por fin, había llegado. Miraba el calendario, que no paraba de tambalearse, no sé si por el viento o porque la que se estaba moviendo era yo. Su vuelo llegaba a las 00.00, así que el día iba a empezar con buen pie. Estaba lista, no perdí de vista ningún detalle. Incluso escribí una nota y la pegué en la nevera para que la viera cuando viniese a casa a comer al día siguiente, mientras cocinábamos juntas su plato favorito. 

Fui a recogerla al aeropuerto y nos abrazamos mucho rato. Queríamos guardar para nosotras ese instante y acordarnos de él cuando nos echemos de menos. En el coche, no podíamos parar de hablar, yo no la miraba mucho porque estaba conduciendo pero ganas no me faltaban. En el fondo, no me apetecía hablar, solo escuchar su voz con la música de fondo. 

Durante los días que estuvo nos dio tiempo de cocinar, ir de ruta y tomar helado. Nos dio tiempo de ponernos al día, de perdernos en conversaciones, de decirnos que nos queremos, de hacer tonterías y de acompañarnos mutuamente. Quería disfrutar cada momento sin pensar que en unos días se iba de nuevo, sin empezar a echarla de menos antes de que se fuera.

Pero al final el momento llegó y otra vez me tocaba despedirla hasta la próxima vez. Pero no pasa nada, porque aunque no estemos juntas, ella está conmigo en mi día a día, acompañándome desde la distancia. 




sábado, 30 de octubre de 2021

Dancing queen

Me levanté súper temprano ese día y lo único que me apetecía era sentarme y desayunar un colacao en silencio. 

'Vamos a calentar esto un poco'.

Con la cara medio dormida todavía, abrí la ventana para que me diese un poco el aire. No tenía ganas ni siquiera de revisar el móvil, solo quería paz, ningún estímulo. Era tan temprano que hasta me dio tiempo de ver el amanecer. Me quedé mirando fijamente hacia el horizonte y, sin darme cuenta, empecé a tararear. Poco a poco, se me fue quitando el cansancio y el peso de los párpados, así que pasé de tararear a cantar directamente. 

'You can dance
You can jive
Having the time of your life
Oh, see that girl
Watch that scene
Digging the dancing queen'.

Quizás hasta le funcioné de despertador a la vecina del segundo. 

'Aquí estamos, otro día más viviendo en mi mundo', dije mientras seguía bailando por toda la casa.

Y así seguí bastante rato, volando el tiempo a mi vera y en la misma dirección. Y es que soy así, me gusta vivir en paralelo, en mis bailes y en mis pensamientos, lejos de tanta literalidad. 

Retorno

Miraba el espejo a la par que subía mis pies al sofá intentando engañar a la mente con el descanso del cuerpo. Estaba yo ahí, era mi ente corpóreo. 

Me miraba las manos y seguidamente cerraba los puños intentando agarrar el aire que me hacía respirar en calma. Volvía a acomodarme esperando no salir rodando y así poder quedarme mirando el techo un rato. Sin darme cuenta ya estaba divagando, prácticamente con la mente en las nubes y sin querer bajar, yendo más allá de lo que en ese momento me debía permitir a mí misma, interrumpiendo mi descanso a base de pensamientos.

Me levanté del sofá y fui al baño. Cuando me terminé de duchar, con la piel mojada, me coloqué el albornoz. Me quedé un rato mirándome en el espejo desde el taburete.

'Cuánta ojera', me dije a mí misma mientras estrujaba mi cara con las manos.

 'Necesito moverme, voy a poner un poco de música'. 

Así que, descalza y con el albornoz puesto, me puse a bailar, dándome cuenta en ese mismo instante que me sentía más viva que nunca.