Todo quedará para mí: mi vida, mi responsabilidad, mis cristales. Buscaré el anclaje, las herramientas y el amor [de mí para mí]. Subiré la escalera, paso de ascensores. Siempre tuve mi ritmo, mis actividades, mis manías. Mis ganas de encontrarme porque no sé donde estoy. Buscaré, estaré ahí para visualizarme, palparme. Esta soy yo y nadie más. La farola proyecta una luz muy tenue, aún está la luna en pleno funcionamiento. Parece una sonrisa dibujada en el cielo y, aunque ahora se esconde, sé que es una esfera completa. Como ella, flotaré entre explosiones de gas.
La respiración agitada, la presión, la proyección. Mis dedos en la muñeca haciendo cuentas. No es nada, no es nada. Tengo un guisante debajo del colchón. Lo he puesto yo misma ahí y no me deja dormir. Quiero columpiarme sin marearme, qué bien se estaría jugando en el parque. Confío en ti, en tu esfuerzo. Estás trabajando, pero las escaleras son muy empinadas. No desesperes, envuélvete de paciencia. Y, por último, recuerda: eres humana y sangras cuando te caes.
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